El teatro que, sin querer, casi acabó con el catolicismo

Jesucristo se rebotó, corona de espinas en la cabeza, para repartir tortazos a derecha e izquierda, sin piedad. En el pueblo de Atella, de 3800 habitantes, en la región sureña italiana de Basilicata, hasta un blasfemo ha llegado a conseguir el papel de hijo de Dios en la Via Crucis. Ese año, la calle protestaba: “¿Cómo puede ser?”, gritaban. Nadie pensaba, pero, que se le acabaría la paciencia.

“Esta procesión es un teatro con tema religioso”, afirma Benedetto Carlucci, periodista y fundador de esta procesión de Jueves Santo en 1967. Hasta entonces, ningún pueblo de la región se había planteado convertir la religión en puro teatro, aunque la obligación de confesarse antes de hacerla no dejaba de tener un punto importante de formalidad religiosa. Continua llegint

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Un día por carreteras etíopes

[Publicado originalmente en el blog interactivo ‘Historias de Viaje’]

El bullicio, el polvo, los edificios a medio hacer, las bocinas de los taxis, las avenidas llenas de coloridas barracas de bebida y snacks, los jóvenes universitarios bien peinados soñando con cambiar el mundo. Dejar Adís Abeba, con la brújula puesta hacia el sur, significaba escapar de todo eso para adentrarse en un largo camino lleno de miradas indiscretas (haz click en los subrayados para ver más información), presentes pero invisibles, que colonizan las inmediaciones del mayor río nacional: la carretera.

Era la primera vez en 25 años que el gobierno etíope anunciaba un estado de emergencia, abrumado por el conflicto tribal entre las regiones norteñas de Oromia y Amara. Justo una semana antes, 52 personas murieron en una avalancha humana provocada por la intervención policial en un festival.

Era un martes de octubre cualquiera, excepto por el hecho de que siete días antes Etiopía había activado el estado de emergencia. Tesé, nuestro guía – reconocido por sus compañeros de profesión como un perro viejo- nos había dado tres directrices claras: no habría cambios de plan; no circularíamos una vez puesto el sol; y no nos pararíamos más de la cuenta para evitar aglomeraciones a nuestro alrededor. Así que, a pesar del largo camino que nos separaba de nuestro primer destino – Arba Minch-, no salimos de la capital hasta una hora prudente de la mañana, que acabaron siendo las nueve. Continua llegint

Sembrados de bombas

La metralla se ha convertido en abono en el patio del señor Bahje. En las alargadas carcasas metálicas que condenaron a Laos a ser el país más bombardeado por cápita de la historia, crecen ahora especias y flores. La de Bahje es la última reminiscencia de la aldea de las bombas, bautizada así por la curiosa transformación de los explosivos arrojados por el ejército estadounidense –entre 1964 y 1973– en objetos de decoración. Vida donde antes había muerte.

Pero la provincia laosiana de Xieng Khouang, de 250.000 habitantes, no es un alter ego de su parcela. Los 80 millones de bombas de la llamada Secret War –operaciones norteamericanas enmarcadas en la guerra de Vietnam para frenar los suministros de Laos hacia Ho Chi Minh– que quedaron sin detonar por fallos en su diseño o lanzamientos desde baja altura, siguen masacrando a su pueblo.

El mismo modelo que expone Bahje en una de las estanterías de su choza, convertida en un museo para la concienciación de pequeños y mayores sobre los riesgos de estos artefactos, acabó en marzo con la vida de Kia en la población de Nong Phet, al norte de Phonsavan. La cría de 10 años estaba jugando con sus amigos cuando la guerra fría le estalló entre sus manos diminutas. Otros 13 niños fueron heridos.

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L’última batalla de Garibaldi

[Reportatge publicat a Nació Digital]

“Els humans som una espècie horrible”, etziba en Giancarlo, mentre arrufa les celles i em llança una mirada d’aprovació pel retrovisor. Roma, capital amenaçada per Estat Islàmic, porta uns dies d’estrès que es palpa al carrer. Les paranoies de paquets sospitosos s’apoderen de la ciutat i les entrades de metro estan plenes de policies de paisà, militars i algun policia de trànsit despistat que pregunta als passatgers si al final ha estat o no una falsa alarma.

El Toyota blanc segueix el seu curs entre el caos del trànsit romà. “Tant de bo tornéssim a ser una espècie d’instints. Com els lleons, que si es mengen les seves cries no és per assassins, sinó com a mètode de supervivència “, deixa anar el taxista. La comparació amb l’actualitat és tan atrevida que, de seguida, es grata la barba i afegeix: “Vull dir: pensar tant per a què serveix? Si tots arribéssim cansats a casa no hi hauria temps per pensar a posar una bomba al metro”. D’alguna manera intenta associar el pensament amb maldat, o amb el causant de conflictes que considera inútils.

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Luchando entre cenizas

[Obituari publicat a pàgina completa a La Vanguardia el 2 de setembre de 2015]

El primer avión había impactado contra la Torre Gemela sur de Nueva York. Mientras la gente en la calle miraba incrédula la situación e intentaba alejarse de ese rascacielos humeante, Marcy Borders bajaba, desesperadamente, 81 pisos para salir ilesa de aquel fatídico 11-S. Cuando llegó a la puerta principal, su rostro expresaba un horror indescriptible. Su cuerpo y su cara estaban cubiertos completamente de cenizas. La esencia de aquel sufrimiento la inmortalizó el fotógrafo Stan Honda de la agencia Afp. Desde entonces se la apodó como “la dama del polvo”.

Borders murió ayer a la edad de 42 años por un cáncer de estómago. Ese 11 de septiembre del 2001 había desobedecido al jefe, que les había pedido a sus empleados que se mantuvieran en sus puestos, largándose instintivamente para sobrevivir. Varios miembros de Al Qaeda habían secuestrado cuatro aviones comerciales y dos de ellos los habían hecho estrellar contra la Nueva York icónica, ante la estupefacción del mundo entero. Más tarde el tercero impactaría contra la cabeza pensante de la seguridad nacional, el Pentágono. El resultado fue de 2.973 muertos y más de 6.000 heridos.

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Rulos donde el martillo dijo adiós a la hoz

[Publicat a pàgina completa a La Vanguardia paper: 28 agost 2015]

En el número 17 de la calle boloñesa de Tibaldi ya no hay revoluciones. Me imagino al secretario del Partido Comunista Italiano de los 80, Achille Occhetto, de espesa melena canosa, cruzando la puerta del Fashion Mania, na sencilla peluquería de paredes blancas infinitas y armarios abarrotados de champúes. Cuatro chinos le atenderían, ansiosos por saber si está interesado en el corte de pelo de moda, de lados rapados y parte superior frondosa, por ocho miserables euros.

Sobre las cutres estanterías de aluminio, un póster de L’Oréal muestra a dos chicas y un chico exuberantes, en blanco y negro, que con una guitarra parecen celebrar lo que pasó allí 27 años antes. El muro de Berlín había caído y días después, Occhetto, con un traje para las grandes ocasiones, había dado el pistoletazo de salida a la svolta della Bolognina, debate que culminaría con el cambio del partido comunista más importante de Europa occidental hacia un partido socialdemócrata, el PD.

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Nomadelfia: El cielo en la Tierra

La debilidad humana por molestar es eterna y universal.

Un niño de 14 años, con media sonrisa esbozada en los labios, enfoca con el mando a distancia la pantalla del televisor, y lo apaga. Los ancianos que miran el telediario se miran extrañados entre sí y uno de ellos se levanta para volverlo a encender de nuevo. Así, repetidas veces, ante las risas contenidas de los hermanos.

– No somos perfectos, también hacemos cosas mal -, admite con cierto pudor uno de los padres de familia, mientras insta al hijo a parar con la broma.

La utopía se ha caído del cuarto piso en tan sólo un instante en la pequeña comunidad católica de Nomadelfia, en el sí de la Toscana, donde sus 300 habitantes viven, o intentan vivir, de acuerdo con el Evangelio desde 1947. A pesar de que desde sus 3 años, y cada día a las ocho de la mañana hasta las dos del mediodía, de lunes a viernes, a Giovanni le formen en la “bondad” y le alejen de influencias externas perversas, aún y con un sistema educativo propio consentido a partir del 1968 por el Ministerio de Educación, Giovanni ha apagado el televisor. Y varias veces.

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